Asia es camarera en el bar de su familia. El otro día nos contó toda emocionada que aprendería el lenguaje de signos. La razón de esta decisión no era otra que el hecho de no haberse podido comunicar satisfactoriamente con una clienta sorda.

Su anuncio desencadenó risas de burla de parte de los compañeros y los familiares presentes en el bar en ese momento: nada nuevo bajo el sol, todos somos un poco víctimas de una cierta rigidez mental y cualquier decisión que sale de la manera estándar de pensar nos provoca un profundo nerviosismo que a menudo acaba expresándose con rabia o irrisión.

Sin embargo, Asia se ha superado: el problema, en vez de bloquearla o ponerla nerviosa, le hizo ver la multitud de posibilidades presentes más allá de sus límites personales. Decidió que la falta de comunicación no era para ella y más valía hacer un esfuerzo para poderla rodear: por lo tanto, delante de la imposibilidad de pedirle a una sorda que aprendiera a hablar, decidió aventurarse en el lenguaje de signos.

Considero esta actitud como una bocanada de aire fresco y un buen ejemplo del que tomar inspiración. Admito que yo también, a veces, por cansancio, simple pereza o una cierta rigidez mental pienso que los turistas/extranjeros/inmigrantes tendrían que hacer un esfuerzo más grande para adaptarse a las tradiciones y lengua locales. Sin embargo esta manera de pensar, si llevada a ciertos límites, puede transformar la convivencia en un campo de batalla.

Como en todas las cosas, por lo tanto, sería oportuno aplicar la sabiduría aristotélica del in medio stat virtus (en el punto medio está la virtud) y, mientras pedimos respetuosamente una cierto consideración para la cultura local, deberíamos hacer todo lo que está en nuestras manos para entender, abrirse y llegar al otro. Tendríamos que actuar todos un pelín como Asia y reaccionar a la frustración de la imposibilidad de comunicar dando un paso adelante, esforzándonos nosotros primeros, en aprender un nuevo lenguaje.

El dicho español el saber no ocupa lugar lo dice todo: siempre hay sitio en nuestras mentes para nuevos conceptos, nuevas experiencias, nuevos recuerdos que nos ayudan a abrir nuestras alas, a volar más lejos para ver nuevos horizontes.

 

Imagen de portada de Fabrice Van Opdenbosch

Pin It on Pinterest

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar